De repente aparecen más camisetas, más color, más polos, más rayas deportivas y más looks armados para ver partidos, salir con amigas o terminar un watch party en cualquier rooftop de la ciudad.
Porque sí, el mundial se trata de fútbol. Pero también del parche alrededor: los amigos, los planes improvisados, los refajos fríos, las fotos del match day y esos outfits relajados que funcionan desde la tarde hasta la noche.













